Lun. May 27th, 2024

La junta militar que gobierna en Níger desde el golpe de Estado del 26 de julio ordenó el viernes la expulsión del embajador de Francia en dicho país, Sylvain Itte, a quien da un plazo de 48 horas para abandonar el territorio nigerino. Esta decisión obedece a la negativa del diplomático galo a responder a la invitación del Gobierno a una reunión convocada el viernes por la mañana, según el escrito enviado por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Níger al Ministerio de Exteriores francés, así como a “otras acciones del Gobierno francés contrarias a los intereses de Níger”. París ha respondido que “los golpistas no tienen autoridad para hacer esta petición, la acreditación del embajador emana únicamente de las autoridades legítimas de Níger”, dijo un portavoz de Exteriores a France Presse.

La crisis en Níger vive estos días un nuevo episodio que muestra la hostilidad entre las autoridades militares que tomaron el poder hace un mes hacia Francia, que ha manifestado su apoyo a una posible intervención militar de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao) para restaurar el orden constitucional si fracasan las gestiones diplomáticas. Con la decisión de expulsar al embajador francés, la junta militar nigerina sigue los pasos dados por los regímenes militares de Malí y Burkina Faso, que también echaron a los representantes galos en sus países.

En un posterior comunicado del Ministerio de Exteriores del Gobierno de transición, los golpistas aseguran que “Níger no tiene ninguna necesidad de una autorización o de una interpretación de la Convención de Viena de 1961 para ejercer sus prerrogativas y expulsar al embajador Sylvain Itte después del citado plazo de 48 horas”. Asimismo, insiste en que el diplomático ha sido declarado persona non grata.

Por su parte, Hassoumi Massoudou, ministro de Exteriores del derrocado presidente Mohamed Bazoum, aseguró en su perfil de X, la antigua Twitter, que el embajador francés “está acreditado ante el presidente electo, legítimo y legal de la República de Níger” y no ante la junta militar, coincidiendo así con la postura defendida por Francia.

Uno de los focos de tensión de los próximos días se desplaza a la presencia de unos 1.500 soldados franceses en suelo nigerino. El día 4, los golpistas acordaron romper los acuerdos militares que unen a Níger con Francia en referencia al estacionamiento de tropas francesas en este país y a su estatus en el marco de la lucha contra el yihadismo. Esta decisión daba un mes a los soldados franceses para abandonar el territorio. Al igual que sucede ahora con el embajador, el Gobierno francés no reconoció la legitimidad de esta medida, asegurando que los acuerdos militares fueron firmados con las autoridades legítimas nigerinas. Además, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió entonces de una “respuesta inmediata e innegociable” ante cualquier ataque a ciudadanos o intereses franceses en Níger.

Mientras tanto, los golpistas han ordenado a todas las unidades militares del país el pase a un estado de “máxima alerta” ante una posible acción armada por parte de la Cedeao, después de autorizar a los ejércitos de Malí y Burkina Faso para intervenir en su territorio “en caso de agresión”. El jueves, el presidente de Nigeria y de la Cedeao, Bola Tinubu, mantuvo abierta la esperanza de una salida negociada, pero al mismo tiempo aseguró que estaba recibiendo múltiples presiones para ordenar dicho ataque y que el tiempo se estaba acabando. Ahmed Attaf, ministro de Exteriores de Argelia, país que se opone a la intervención militar de la Cedeao, concluyó su gira por Nigeria, Benín y Ghana en un intento de convencer a estos países de agotar las opciones diplomáticas.

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