Mar. Jun 18th, 2024

Hamás lanzó el pasado sábado un ataque sin precedentes contra Israel. El número de muertos, entre palestinos e israelíes, ha alcanzado ya los 1.300. En guerra con el Estado judío desde los años noventa, nunca este movimiento fundamentalista había sido capaz de llevar a cabo una ofensiva de esa envergadura, que incluso le permitió penetrar por varios puntos de la fortificada frontera de Israel con Gaza, infiltrar a cientos de sus milicianos en territorio israelí y regresar a la Franja con cientos de rehenes israelíes. ¿Qué es Hamás y cuál es su postura hacia Israel? ¿Quién autorizó y financió el ataque? ¿Quién los entrenó? Estas claves recogen lo que se sabe hasta ahora sobre estos interrogantes, que siguen abiertos.

¿Qué es Hamás?

Hamás es el acrónimo en árabe de “Movimiento Islámico de Resistencia”, la organización fundamentalista islámica fundada en 1987, durante los primeros días de la Intifada palestina contra la ocupación israelí de Cisjordania y la franja de Gaza. Desde 2007 —dos años después de la retirada israelí de Gaza— es el gobernante de facto de la Franja, tras ganar por mayoría absoluta las elecciones de 2006 y expulsar a Fatah, la organización que constituyó el núcleo fundador de la Organización de Liberación de Palestina (OLP). La ideología de ambas facciones del movimiento nacional palestino es muy distinta: Hamás es un movimiento islamista radical, que aspira a imponer la ley islámica. Fatah, fundada por Yasser Arafat a finales de los años cincuenta, es secular y nacionalista. La diferencia fundamental entre ambas no es, sin embargo, ideológica, sino política: Fatah y la OLP aceptaron renunciar a la lucha armada tras los Acuerdos de Oslo de 1993 y negociar con Israel, mientras que Hamás ni siquiera reconoce a ese Estado. Fatah y la Autoridad Nacional Palestina (ANP) gobiernan Cisjordania, mientras que Hamás administra Gaza. Las negociaciones para reconciliar a ambas facciones, la última en 2017, no han dado fruto.

¿Cuál es la postura de Hamás hacia Israel?

Además de tener como objetivo la instauración de una sociedad islámica basada en la sharía, en la carta fundacional de Hamás figura otro objetivo: destruir el Estado de Israel y hacer de Jerusalén, el tercer lugar más sagrado del Islam, la capital de Palestina. Esta milicia palestina y su brazo armado, las milicias Ezedín al Qasam, declararon la guerra a Israel a principios de los noventa y, desde entonces, ha atacado ese país con cohetes y atentados suicidas. También ha secuestrado a ciudadanos. Israel no solo ha respondido con varias ofensivas militares —la de 2020 provocó la muerte a más de 2.200 palestinos, la mayoría civiles—, sino que también asesinó a varios líderes de la milicia, como su cofundador, el jeque Ahmed Yasín, en 2004.

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¿Quién financia ahora a Hamás?

Aunque Hamás ha tenido distintos patrocinadores desde su fundación, entre ellos Siria y Arabia Saudí, los servicios de inteligencia israelíes y estadounidenses creen que ahora su principal apoyo es Irán, aunque Teherán ha proporcionado dinero, armas y entrenamiento a estos milicianos palestinos desde finales de los ochenta. Irán es un régimen chií, la rama minoritaria del Islam, mientras que Hamás es suní. Sin embargo, ambos comparten tener el lema “Muerte a Israel” entre sus pilares ideológicos. En abril, el ministro israelí de Defensa, Yoav Gallant, elevó a 100 millones de dólares (94 millones de euros) los fondos entregados cada año a Hamás por Irán. Y calculó que Teherán proporciona varias decenas de millones al segundo mayor grupo fundamentalista de Gaza, la Yihad Islámica, que también participó en el ataque del sábado. Ese dinero apenas basta para mantener la asfixiada administración de la franja de Gaza —sometida a un bloqueo total por parte de Israel desde hace 16 años—, por lo que varios analistas han indicado que el ministro israelí se quedó seguramente corto.

¿Quién autorizó y financió este ataque?

The Wall Street Journal citaba este domingo a responsables de Hamás que confirmaron que Teherán dio el visto bueno al ataque el pasado lunes en Beirut. Irán lo niega, pero existen indicios de que, al menos, sabía que la operación iba a tener lugar. El pasado miércoles, tres días antes del ataque de Hamás contra Israel, un tuit con el mensaje “El régimen sionista [Israel] está muriendo”, apareció fijado en la cuenta en X de Ali Jamenei, el líder supremo de Irán. Jamenei recibió el 21 de junio a una delegación presidida por el primer ministro de Gaza y líder de Hamás, Ismail Haniye, que también incluía a Ziad Al Najalek, secretario general de la Yihad Islámica. Tras el ataque, el presidente iraní, el ultraconservador Ebrahim Raisí, felicitó a Haniyeh por teléfono. Antes de que Hamás lanzara el ataque, algunos edificios de Teherán habían sido cubiertos con enormes banderolas aludiendo a la operación “Tormenta de Al Aqsa”, el nombre con el que los fundamentalistas palestinos han bautizado su ofensiva.

¿Hamás ha reconocido la ayuda iraní?

Sí. El domingo, Abu Obeida, portavoz de las brigadas Ezedin el Qasam, el brazo armado de Hamás, agradeció a la República Islámica de Irán el haberles “proporcionado dinero, armas, misiles y artillería antitanque” para el ataque. En un comunicado de su misión ante la ONU este lunes, Irán ha negado la implicación de su país en la ofensiva de la milicia palestina, aunque ha reiterado que la apoya.

¿Quién ha entrenado a los militantes de Hamás?

Los servicios de inteligencia israelíes y occidentales sostienen que los milicianos de Hamás han sido entrenados por Irán, a través de otro de sus aliados en la región: el partido chií libanés Hezbolá. Esta milicia libanesa recibe a su vez formación de una unidad de élite de la Guardia Revolucionaria, el ejército paralelo al regular cuyo cometido es proteger al régimen islámico: la Fuerza Al Qods (Jerusalén en árabe). Según el ministro israelí de Defensa, Irán proporciona a Hezbolá al menos 700 millones de dólares anuales (660 millones de euros). Miembros de Hamás y de la Yihad Islámica han sido formados militarmente por Hezbolá en campos de entrenamiento en Irán. Según los servicios de inteligencia de países árabes, de Estados Unidos y de Israel, el partido libanés ha servido también como intermediario para enviar armas iraníes a Hamás.

¿Por qué este ataque ha tenido lugar ahora?

Los analistas creen que el ataque se ha precipitado para disuadir a Arabia Saudí de establecer relaciones diplomáticas con Israel. Este es un ataque que seguramente ya estaba planeado y que habrá requerido meses de preparación. Otra lectura es que la imagen de debilidad que ha ofrecido un Gobierno israelí en sus horas más bajas de popularidad por la reforma judicial ha sido vista como una ventana de oportunidad por Hamás y sus aliados. Si se confirma la participación en el ataque que Teherán niega, hay otra posible lectura, en clave interna iraní. El sector de la población que aún apoya a la República Islámica de Irán —una base social menguante por la represión de las últimas protestas contra el régimen—, muy adoctrinada en el rechazo a Israel, ve con buenos ojos el apoyo de Teherán a los movimientos fundamentalistas palestinos.

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