Mar. Jun 18th, 2024

La conflagración desatada por el ataque de Hamás contra Israel ya está provocando inmenso sufrimiento. Múltiples elementos apuntan a que es solo el inicio de un conflicto que producirá mucha más violencia. Es probable que esta se desarrolle en varios frentes.

La invasión de Gaza parece inminente, Cisjordania es un hervidero de protestas y represión letal, ya hay intercambio de fuego de baja intensidad entre Hezbolá e Israel, fuerzas estadounidenses son objeto de ataques en Siria e Irak mientras despliegan portaviones en el Mediterráneo e interceptan cohetes desde Yemen. Los espectros del terrorismo islamista, del antisemitismo y de la islamofobia serpentean en muchas sociedades.

A continuación, una mirada sobre los posibles escenarios de desarrollo del choque que ya muestran síntomas de peligro.

La invasión de Gaza

El primer paso de la temida escalada. Israel ha declarado su intención de destruir a Hamás como respuesta al ataque del 7 de octubre. La disposición de sus Fuerzas Armadas y los mensajes de sus políticos claramente apuntan a la voluntad de entrar en la Franja.

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Se trata de una operación militar complejísima, debido a las características urbanas de Gaza y a la preparación de Hamás y su falta de escrúpulos en semejante escenario. Es racional temer un enorme sufrimiento humano. Estas circunstancias sin duda provocarían una nueva ola de indignación global ―especialmente en el mundo árabe, donde las calles ya se llenan de protestas― y una creciente presión sobre otros actores para intervenir en la contienda.

El segundo frente: Hezbolá

Se trata del principal riesgo de escalada bélica. El partido milicia chií libanés respaldado por Irán dispone de un amplio arsenal de misiles. Los expertos consideran elevada la posibilidad de que se abra un frente total en este sector y ya se registra intercambio de fuego, aunque no de alta intensidad.

Estados Unidos y otros países occidentales han pedido a sus ciudadanos que salgan de Líbano. Israel está evacuando pueblos en la zona norte del país. La presencia de unidades de Hezbolá y milicias pro-Irán en Siria hace temer, además, que si este frente se desata, Israel pueda sufrir ataques también desde territorio sirio.

Líbano se halla desde hace años en una crisis económico-social pavorosa y puede considerarse que gran parte de la sociedad anhela no añadir una guerra a sus tribulaciones. Pero Hezbolá responde a una lógica ajena al interés nacional y el Gobierno del país y sus fuerzas armadas no están en condiciones de controlarlo.

EE UU y la regionalización

Desde el ataque de Hamás el 7 de octubre, fuerzas de EE UU desplegadas en la región han sufrido varios ataques. Un dron atacó el miércoles a tropas estadounidenses en Siria. El jueves, en Irak, fueron atacadas dos bases que alojan fuerzas de EE UU. También el jueves, un buque de Washington en el mar Rojo interceptó 19 misiles disparados desde Yemen hacia el norte.

Los episodios señalan el camino del riesgo de incendio regional en las zonas donde hay milicias respaldadas por Irán. No solo Hezbolá en Líbano, sino también otros grupos en Siria, Irak y Yemen.

Pese a la retirada total de Afganistán y casi total de Irak, Estados Unidos seguía disponiendo de unos 30.000 militares e ingentes medios en la región. Tras el ataque a Israel, ha incrementado el despliegue. El portaviones Gerald Ford ya se halla en el Mediterráneo oriental y pronto debería llegar ahí también el Dwight Eisenhower. También ha aumentado su fuerza aérea en bases terrestres, desplazado a la región una unidad de 2.200 infantes de Marina y tiene a otros en estado de alerta para despliegue rápido.

Las maniobras tienen claramente una intención militar disuasoria. Está por ver cómo reaccionaría EE UU en caso de escalada. Mientras, el Departamento de Estado ha emitido una alerta global extraordinaria para sus ciudadanos en todo el mundo.

Una mujer con piedras en la mano durante un choque entre palestinos y fuerzas israelíes en la entrada norte a Ramala (Cisjordania), el viernes.ALAA BADARNEH (EFE)

Violencia en Cisjordania

La respuesta de Israel al ataque ya ha desencadenado grandes protestas y conatos de violencia. Tan solo el jueves, al menos ocho palestinos murieron en choques con las fuerzas israelíes.

Hay quienes definen este como el potencial tercer frente (además del de Gaza y del de Hezbolá). Naturalmente, tiene características distintas, no de envergadura bélica convencional. La Autoridad Palestina ha renunciado a la violencia como medio para obtener sus fines políticos.

Pero la sociedad cisjordana hierve en la indignación por la interminable subyugación de la ocupación y de la colonización y por las escenas de sufrimiento causadas por la respuesta israelí en Gaza. El poder político palestino se halla desprestigiado y marcado por gravísimos límites. Puede brotar una insurrección de estilo intifada y células extremistas podrían aprovechar la situación. Sondeos apuntan a un creciente apoyo social a la idea de la lucha armada.

Ya antes de la actual crisis la situación era extremadamente tensa. En lo que iba de año hasta el 7 de octubre, unos 220 palestinos habían resultado muertos en episodio de violencia, en gran medida relacionados con la presencia de colonos israelíes. Unos 29 israelíes murieron en el mismo periodo, según datos ONU.

Terrorismo islamista y antisemitismo

Otro riesgo potencial vinculado a la crisis es el rebrote de un terrorismo de corte islamista que golpee objetivos, especialmente en países occidentales, significados en el apoyo a Israel.

En días recientes, Francia ha registrado un ataque letal contra un profesor y una sorprendente oleada de falsas alarmas de bomba contra instalaciones como aeropuertos o museos. En Bélgica, un terrorista ha asesinado a dos ciudadanos suecos. Muchos países occidentales han elevado sus estados de alerta y se están produciendo operaciones policiales.

En paralelo, las acciones militares de Israel en respuesta al ataque de Hamás, consideradas por muchos como desproporcionadas y causantes de un intolerable sufrimiento a los civiles, amenazan con alimentar un antisemitismo nunca realmente erradicado. La policía de Londres informó el viernes de que en lo que va de mes se registraron en la capital británica 218 episodios de antisemitismo frente a los 15 del mismo periodo del año anterior. Dos cócteles molotov fueron arrojados esta semana contra una sinagoga en Berlín. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, denunció un alto incremento de actos antisemitas en su país en los últimos días.

Islamofobia

A la vez, la espiral de tensión también puede impulsar la islamofobia, sentimiento bien presente en las sociedades europeas y al borde del cual se mueven las pujantes formaciones de ultraderecha. El mismo informe de la policía de Londres mencionado acerca del antisemitismo también detectó un aumento de la islamofobia, con 101 casos frente a los 42 del mismo periodo del año anterior. Una organización civil musulmana estadounidense ha desplazado esta semana su congreso anual a un lugar no comunicado debido a las amenazas recibidas.

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