Sáb. Jun 22nd, 2024

La sonrisa, ancha, le precede. Ivana Andrés (29 años, Aielo de Malferit; Valencia) llega vestida de faena, pantalón corto y sudadera, que el frío ya ha llegado a Madrid. Se relaja y habla. Pausada. Pero sin circunloquios. No rehúye ninguna pregunta, aunque evita el conflicto. Ya han pasado las noches sin dormir y los días de máxima tensión. Ahora la que fuera capitana de la selección que alzó la Copa del Mundo en Sídney, defensa del Madrid y de la Roja, solo quiere pensar en fútbol. En Italia, el próximo rival. Y en la Liga de las Naciones y los Juegos Olímpicos, el próximo reto. A la hora de las fotos, se lamenta: “Podría haberme dado tiempo a una ducha; a arreglarme el pelo”, dice al tiempo que se atusa la coleta. “Soy coqueta”. Las uñas, de color vino, van a juego con su equipación.

Pregunta. Después de un verano de homenajes y reivindicaciones, ¿cómo se vive esta nueva normalidad?

Respuesta. Estamos muy felices de ser campeonas del mundo. No lo hemos podido disfrutar como nos hubiera gustado, pero ha sido muy positivo por los avances logrados y porque hemos dado ejemplo a la sociedad. Era necesario, también para nosotras. Ahora el ambiente está más calmado y nosotras centradas en jugar, ganar y hacer las cosas bien para poder estar en los Juegos.

P. ¿Han conseguido que de puertas para adentro no calen las tensiones?

R. Sí. Volvemos a estar como siempre. Centradas en el objetivo de cada partido, en Italia, en Suiza; centradas en mejorar cada día, seguir entrenando, compitiendo, jugando.

P. ¿Cómo está Jenni?

R. Bien. Estamos muy felices de que Jenni pueda estar aquí con nosotras, de que haya vuelto. Todos sabemos de su calidad técnica y táctica y de lo necesaria que es para el equipo.

P. Usaron su éxito para pedir unos mínimos para un fútbol que quiere ser profesional. ¿De qué se sienten más orgullosas?

R. De ir todas a una. De estar todas juntas, con el mismo objetivo, de estar al lado de Jenni. Y, por supuesto, de ser campeonas del mundo y haber cumplido ese sueño que teníamos todas de pequeñitas. También de todo lo que hemos ido consiguiendo poco a poco, con mucho esfuerzo. Han sido momentos difíciles.

P. El beso [de Rubiales a Hermoso] y todas sus consecuencias provocaron que no nos regocijáramos en el logro: campeonas del mundo. ¿Han tenido tiempo para repasar los instantes de este título?

R. Las semanas posteriores a ser campeonas fueron semanas difíciles y complicadas, de muchísimo estrés, pero voy encontrando algún momento para pensar en algunas jugadas de ese Mundial. Me vienen momentos, recuerdos. Pero no he tenido mucho tiempo. En el fútbol va todo muy rápido, para lo bueno y para lo malo. Pero me digo a mí misma que tengo que revivir esa final y esos momentos, con mi mujer y mi hija.

P. Si se para a pensarlo, ¿qué recuerdo le asalta?

R. Cuando pita la árbitra el final. Esa sensación. Es una sensación que no sé describir con palabras. Llorando todas. Una felicidad inmensa. Y ese abrazo cuando podemos finalmente encontrarnos con nuestros familiares. Y, lógicamente, también el hecho de levantar esa copa del mundo, una imagen que se quedará para toda la vida.

P. ¿Cuál es la jugada soñada de una defensa central? ¿Sacar un balón sobre la línea o marcar un gol que decida un partido desde la frontal del área?

R. Las dos son buenas si al final te hacen ganar un partido o evitar que te gane el rival. Como defensa estoy más cerca de salvar un gol que de meterlo, por eso lo valoro más. También eso hay que celebrarlo.

P. ¿Les ha dado tiempo a ilusionarse con la idea de estar en los Juegos de París?

R. Sí. Tenemos el foco muy claro. El objetivo es París. Somos un equipo ambicioso, muy competitivo. Queremos siempre ganar, ganar y ganar. Somos campeonas del mundo, pero queremos ser también campeonas olímpicas.

P. En los próximos días les aguardan Italia y Suiza. ¿Qué partidos esperan?

R. Italia es un equipo duro, muy típico italiano; son aguerridas y defensivas. Y nosotras tenemos muy clara nuestra forma de jugar. Queremos tener el balón, dominar en campo contrario; buscamos esa presión tras pérdida, ser verticales con la pelota. Y siempre jugamos con el objetivo de ganar y meter cuantos más goles mejor.

P. ¿El estilo se discute?

R. No. Somos España y seguimos siendo las mismas. Con matices, con mejoras. Porque estamos siempre intentando mejorar y nunca paramos de aprender. Y vamos con esa mentalidad ambiciosa. Somos muy competitivas. Ya desde los entrenamientos competimos entre nosotras para rendir mejor en los partidos.

P. ¿Cómo ve a Montse Tomé como seleccionadora?

R. Muy bien. Ya la conocíamos. Antes estaba en un segundo plano, ahora, como entrenadora, de momento lo que estoy viendo, muy bien. Siempre nos quiere explicar las cosas, nos quiere ayudar y está muy encima de nosotras. Nos exige mucho, nos exprime al máximo y eso es algo que nosotras valoramos mucho. Queremos que eso sea así, nos hace mejor individualmente y como equipo.

P. En su primera comparecencia, Tomé hablaba mucho de la importancia de la comunicación. ¿Fluye la comunicación con la nueva seleccionadora?

R. Sí, Montse siempre está abierta a hablar. Es primordial que haya esa comunicación entre nosotras y con el cuerpo técnico. Y lo estamos notando. Para mí es muy importante.

P. ¿Y la preparación de los partidos ha mejorado?

R. Sí. Estamos desde el primer día trabajando en esa preparación y plan del partido; sabemos cómo les podemos hacer daño a las rivales y cómo pueden ellas hacernos daño a nosotras; cómo buscar los espacios y cómo atacar para generar peligro.

Ivana Andrés, jugadora de la selección española de fútbol.INMA FLORES

P. ¿Qué radiografía hace del fútbol español?

R. Llevamos una línea ascendente y buena. Han crecido las licencias y notamos, desde que ganamos el Mundial, mucho más apoyo, más fans, más reconocimiento y muchas más niñas que les piden a sus padres y madres que quieren jugar a fútbol. Eso se ha conseguido con el Mundial, pero también gracias a las pioneras españolas y a las generaciones de futbolistas que pelearon durante años para que se llegara a este momento. Por otro lado, todavía hay mucho que mejorar. En la liga, por ejemplo, se habla de profesionalidad, pero ni todos los campos lo son, ni todos los clubes viajan en avión; yo, como jugadora del Madrid, me siento una privilegiada; pero hay muchas jugadoras de otros clubes que ni siquiera tienen los medios. Ahí es donde hay que incidir, en mejorar la estructura de la liga femenina para poder llamarse profesionales.

P. En el Mundial de Australia y Nueva Zelanda la selección visibilizó la maternidad y la conciliación. Irene Paredes pudo jugar con su hijo Mateo y usted bañar a Jara por las tardes cuando apenas tenía un mes de vida. ¿Cómo de importante es normalizar estas cosas?

R. Es importantísimo. Que pudieran estar con nosotras durante el Mundial, la conciliación familiar que nos permitió la federación, es algo que valoro mucho. Mi hija acababa de nacer, yo me iba lejos durante un mes y medio mínimo, y se me hubiera hecho muy difícil separarme de ellas. Hay que darle esa normalidad. Somos mujeres, podemos ser madres y futbolistas; y necesitamos a nuestra familia cerca.

P. Lo que no hacía durante el Mundial era dormir con su bebé; ¿ha vuelto a compartir noches en vela con ella?

R. Cuando estábamos alli Jara tenía un mes y cada dos o tres horas se despertaba para comer; yo al día siguiente o tenía partido o entreno. No podía dormir con ellas, me iba a mi habitación. Y ls echaba mucho de menos. Pero tanto Ana como yo éramos conscientes de que al final yo tenía que rendir bien. Hoy ya dormimos las tres juntas, con una cuna de colecho. Y Jara desde hace un mes ya duerme toda la noche. Es una de esas bebé trampa.

P. ¿Las futbolistas de su entorno y usted en particular tienen más conciencia feminista hoy que, pongamos, hace cinco años?

R. Creo que eso va a nivel personal. Y que no solo nosotras, sino también el resto de la sociedad tiene conciencia feminista y está más sensible con el tema de la mujer. Ya era hora de que se luchara por nuestros derechos, por conseguir esa igualdad entre mujeres y hombres.

P. ¿Pesa ser un referente?

R. No, lógicamente es una responsabilidad, pero también es algo bonito que quieran ser como tú. Y emocionante. Tenemos la responsabilidad de dar ejemplo a esas niñas y niños.

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