Dom. May 19th, 2024

Jorge Martín está en el mejor momento de su trayectoria deportiva. A sus 25 años, el piloto madrileño se siente más fuerte que nadie y acecha el liderato del campeonato del mundo tras conseguir su tercer pleno de la temporada (pole, victoria al sprint y en la carrera larga del domingo) en este atropellado GP de Japón. La carrera en Motegi le presentó al aspirante al título otro reto mayúsculo bajo condiciones cambiantes de lluvia, y lo superó de nuevo con nota para seguir recortándole puntos al líder del certamen y número uno de la categoría, el italiano Pecco Bagnaia. “Estaba obsesionado con el día de hoy, sabía que podía ser un buen momento”, se confesaba, feliz. La nota de color la puso Marc Márquez, tercero en un fin de semana de reuniones con los jefes de Honda y en casa de Honda, con quien solo él sabe si seguirá compitiendo el año próximo.

La victoria de Martín llegó en circunstancias curiosas. La carrera, que se había suspendido por la gran cantidad de agua en pista y las malas condiciones de la misma, se retomó al cabo de unos minutos. Los pilotos iniciaron la vuelta de calentamiento y ni siquiera pudieron reemprender la marcha. Dirección de carrera volvió a mostrar bandera roja. La visibilidad en pista era casi nula. Y el aguacero había convertido el trazado en una pista de hielo. Mantuvo en todo momento la sangre fría el piloto del Pramac, que supo gestionar las espantadas de caída y la presión de sentirse cada vez más cerca del sueño de su vida. La segunda bandera roja y la suspensión definitiva de la carrera tras 13 vueltas disputadas le dieron un triunfo que le sitúa a tan solo tres puntos de la cabeza del campeonato.

“Hoy era un día donde tenía más que perder que ganar, pero hemos salido ganando. Es mi primera victoria en agua en MotoGP, son condiciones que me costaban y aun así he podido marcar la diferencia”, celebró el piloto de San Sebastián de los Reyes. Bagnaia, todavía líder, reconoció una vez más el gran momento de su excompañero de equipo en Moto3, pero aseguró que marcha satisfecho por salvar la papeleta con la segunda plaza. “En estas condiciones no soy un mago, y estar arriba me da ánimos. Es verdad que me ha recortado puntos, pero estoy contento y me gusta esta batalla”, comentó el vigente campeón del mundo.

La lluvia que había respetado a las motos a lo largo del fin de semana en Motegi llegó a minutos de la salida del gran premio. Empezó tímida y chispeante, y el procedimiento de salida fue declarado en seco. Con los neumáticos lisos, Martín arrancó resolutivo y evitó los toques por detrás, que volvieron a afectar a Marco Bezzecchi, la tercera Ducati inmiscuida en la lucha por el título. La peor parte se la llevó Maverick Viñales, que terminó con su Aprilia en la grava instantes después de mostrar su desacuerdo con la decisión de los comisarios de declarar la carrera en seco. Por delante, el madrileño cedió a propósito su posición preeminente y se situó detrás de Bagnaia para copiarle la estrategia en el cambio de moto. “Han sido momentos de mucha tensión. No sabía que hacer y he querido estar detrás de Pecco para saber si entraba a boxes”, apuntó el ganador.

No quedaba otra. La pista se empapó con rapidez y la mayoría de pilotos enfilaron el camino de los boxes. Entraron los candidatos al título y los aspirantes a la victoria para subirse a la segunda montura, ya con gomas y reglajes para mojado, y salieron comprimidos sin apenas espacio en el carril de boxes. Fabio Quartararo y otros cuatro pilotos apostaron por jugársela y mantenerse en pista, pero la apuesta fue en vano. En paralelo salieron a por el liderato virtual Martín, un Aleix Espargaró que remontó de la novena plaza a la segunda en el primer giro y Marc Márquez, con ganas de pescar una victoria balsámica bajo el aguacero. El puntal de Honda, que logró marcar la diferencia cuando la pista se encharcó, pudo celebrar su primer podio del año un domingo junto a los contendientes a la corona, ambos a lomos de una Ducati. “Tenía que llegar el podio en casa de Honda, con los jefes mirando. Esto es una película romántica”, confesó el ocho veces campeón del mundo. Hasta sus compañeros de parrilla le chinchan para saber de una vez por todas qué hará con su futuro.

En la tercera vuelta, ya con las gomas rayadas, Martín sufrió un fuerte susto y cayó de la sexta a la décima plaza. Pisó la pintura pero mantuvo la moto erguida para evitar la caída: “Me he ido largo, pero me sentía bien y he podido adelantar a muchos pilotos”. En apenas dos vueltas, el madrileño superó a Bezzechi y cuando vio que Bagnaia se iba a por Espargaró, por delante, se apresuró a la hora de superar también a Márquez. En un momento de forma envidiable, Martinator sacó el mazo y en la sexta vuelta superó a su gran rival por el campeonato y luego a su gran amigo y vecino en Andorra para colocarse líder.

Pletórico, Martín siguió entonces con su guion habitual. Sin problemas de visibilidad, impuso un ritmo lo suficientemente arriesgado para despegarse de la Ducati número uno, pero lo suficientemente precavido para evitar una caída y un golpe de teatro en el campeonato. Después de sus plenos en el GP de Alemania y el GP de San Marino, de nuevo nadie más logró acercársele en un GP de Japón que le sitúa como el piloto a batir con su Desmosedici de equipo satélite. Es tan solo la cuarta victoria de su trayectoria en la categoría reina, pero en su tercera temporada su ritmo endiablado y la regularidad le han convertido en la alternativa al campeón Bagnaia.

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